La artesana de Tochimilco aprendió la técnica de su suegra y hoy busca evitar que desaparezca una tradición con décadas de historia
A sus 74 años, Justina Moranchel Aguilar, habitante de La Magdalena Yancuitlalpan, en el municipio de Tochimilco
, se mantiene como una de las pocas mujeres que domina el bordado de plegado en manta
, una técnica que como su nombre lo dice se crean pliegues en la tela y sobre estos se hacen figuras de flores y animales de la región.
Su elaboración requiere de hasta dos meses para tan solo una blusa.
Pese a sus esfuerzos por enseñar el oficio a nuevas generaciones, la técnica está en extinción.
Ella es considerada por el gobierno auxiliar como una de las pocas mujeres que realiza este bordado en la comunidad
. Por esto, no solo ha sido reconocida en la junta auxiliar, sino también a nivel estatal, pues en 2014 obtuvo el tercer lugar en el concurso de Arte Popular de la Secretaría de Cultura de Puebla,
donde mostró el traje típico de este lugar, que actualmente tiene un costo de mil 700 pesos.
La artesana, quien es viuda de Hilario Gregorio Pinzón, reconocido como Tesoro Humano Vivo en 2022, reconoció que la técnica requiere paciencia, precisión y años de experiencia para lograr los característicos diseños elaborados a mano.
Platicó que un día su esposo fue a la Ciudad de México y llevó a un grupo de danzantes, quienes llevaban su ropa artesanal; ahí fue cuando las prendas llamaron la atención de la gente y le hicieron varios pedidos. Su suegra era quien sabía hacer los bordados y, al ver que había varias camisas que hacer, le pidió que le enseñara para ayudarla.
Así fue como Justina inició con este oficio tradicional,
el de confeccionar prendas elaboradas con esta técnica y desde entonces se dedica a realizar blusas y camisas con diferentes bordados, como el de pepenado, deshilado, cocol
y el que se pierde poco a poco: el plegado en manta.
La técnica se pierde
Asimismo, Justina, quien sigue con los bordados, expuso que a lo largo de los años ha intentado transmitir sus conocimientos a jóvenes y mujeres de la comunidad; sin embargo, el desinterés por las labores tradicionales y la búsqueda de otras actividades económicas han dificultado que nuevas generaciones continúen con este legado.
Recordó que en su momento le encargaron a 48 alumnos de secundaria,
quienes iban a su casa y ahí ella les daba clases de bordado; no obstante, solo dos de los alumnos aprendieron.
Reconocida a nivel estatal por su trabajo artesanal, Justina busca preservar una técnica heredada por su suegra y arraigada en La Magdalena Yancuitlalpan. /
Foto: Bibiana Díaz / El Sol de PueblaIncluso, agregó que intentó enseñarles las técnicas a sus hijas, pero debido a que el trabajo es tardado, prefirieron no aprenderlas.
Por ello es que con nostalgia mencionó que ve cómo poco a poco la esencia de Yancuitlalpan, que había sido plasmada en los bordados de plegado en manta, se pierde. Ahora las nuevas generaciones, dijo, solo hacen blusas de bordado de cuadrillé, que es más fácil, pues ya vienen las figuras dibujadas y solo es cuestión de seguir ciertos patrones.
Ante esto, Justina Moranchel continúa confeccionando blusas con las técnicas que ella conoce,
y aunque ya no lo hace seguido, pues su vista se ha desgastado con los años, sigue con este oficio porque está convencida de que las tradiciones deben mantenerse vivas
y no solo para comercializar las prendas, sino para seguir con la esencia de esta comunidad enclavada en las faldas del volcán Popocatépetl.
Finalmente, invitó a las personas a conocer su trabajo y aprender;
en caso de que alguien se interese, puede llamar al 24 44 43 41 34.











